Yacimientos-Españoles-de-dinosaurios

Yacimientos Españoles de dinosaurios

Cuenca de Cameros (La Rioja, Soria, Burgos)

Entre los sedimentos que se depositaron en la Cuenca de Cameros se depositó información sobre los vertebrados la habitaron durante el Jurásico superior y el Cretácico inferior. Esta información, en forma de restos esqueléticos y huellas fósiles, nos permite identificar los organismo que habitaron este territorio hace más de 100 millones de años.

Marco Geológico: Desde el punto de vista geológico, las rocas que encontramos en Cameros son el resultado de la acumulación de miles de metros de sedimentos en lagos y rios durante el Jurásico superior (desde hace unos 140 millones de años) hasta el Cretácico inferior (hace aproximadamente 110 millones de años). Actualmente estas rocas afloran en una superficie de unos 8.000 km2 distribuido en la confluencia entre las provincias españolas de Soria, Burgos y La Rioja. Los sedimentos que dieron lugar a las rocas que hoy vemos pueden identificarse y reunirse en grupos geológicos que, de más antiguo a más moderno, en la cuenca de Cameros reciben el nombre de Tera, Oncala, Urbión, Enciso y Olivan (Tischer, 1986).

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Vertebrados fósiles: El registro de vertebrados fósiles de la Cuenca de Cameros está principalmente constituido por huellas de dinosaurios, pero se han reconocido huellas fósiles de otros organismos (tortugas, cocodrilos, pterosaurios) y elementos esqueléticos de tiburones, peces óseos, tortugas, cocodrilos, pterosaurios y de algunos dinosaurios:
Peces:En Cameros es relativamente sencillo encontrar escamas, dientes e incluso vértebras de distintos tipos de peces. Los dientes multicuspidados se atribuyen a tiburones hibodóntidos (Viera et al., 1984; Aguirrezabala et al., 1985). También son muy abundantes las escamas gruesas y los dientes de corona baja y redondeada que tradicionalmente se asignan al semionotiforme Lepidotes. Estas escamas constituirían una coraza que recubriría completamente el cuerpo del animal. Se han encontrado, además, dientes del picnodontiforme Microdon, un segundo grupo de peces óseos de dentición durófaga (Viera y Torres, 1996).

Tortugas: Los restos óseos de tortugas constituyen una de las citas más antiguas de fósiles de vertebrados en Cameros (Sánchez-Lozano, 1894), aunque, lamentablemente se conoce muy poco sobre ellas. Respecto a las huellas, en los últimos años se han identificado huellas de tortugas (M2) en yacimientos como Los Cayos (Cornago) (Moratalla et al., 1990).Cocodrilos: Clásicamente se ha reconocido la presencia de fósiles de cocodrilos en Valgañón, Ortigosa de Cameros y Munilla (Royo y Gómez, 1927, Ortega el al. 1996). Sin embargo el único, el único resto sobre el que se puede hacer una determinación ajustada es el cráneo de un Goniopholis recogido en San Román de Cameros. Este resto fue localizado por miembros de la Asociación de Amigos de Román de Cameros y excavado por un equipo de la Universidad Autónoma de Madrid durante el verano de 1994. En este momento el ejemplar se encuentra depositado en el Centro Paleontológico de Enciso (La Rioja). Se conocen también, en el área soriana de la cuenca, huellas de cocodrilos (M1) para las que se ha acuñado la denominación de Crocodylopodus meijidei (Vidarte y Meijide, 2001).

Pterosaurios: Por el momento, tan sólo algunos restos óseos de pterosaurios han sido descritos en el Cretácico inferior soriano (Fuentes y Meijide, 1996). Las huellas atribuidas a pterosaurios (M3) en Cameros pertenecen a un morfotipo para el que se utiliza el nombre de Pteraichnus (Lockley et al., 1995).

Dinosaurios: En Cameros de han identificado huellas de tres tipos de dinosaurios: los grandes saurópodos, dinosaurios carnívoros (terópodos) y sus parientes actuales, las aves y dinosaurios ornitópodos. Tanto los terópodos como los ornitópodos producen rastros generalmente bípedos (algunos rastros de ornitópodos pueden, ocasionalmente mostrar marcas de apoyo de las manos) constituidos por huellas tridáctilas. La diferencia entre ambos tipos de huellas no siempre resulta sencilla, pero las huellas de terópodos tienden a ser más estilizadas y con dedos más largos y estrechos. Los rastros de saurópodos son siempre cuadrúpedos en los que las huellas de las patas son circulares o rectangulares, mientras que las de las manos tienden a ser semilunares.
Saurópodos: Sus huellas en Cameros son relativamente escasas y están asociadas a dos tipos de rastros diferentes que se identifican con los términos Brontopodus (s1) y Parabrontopodus (s2). En ambos casos las huellas son grandes y de forma semejante, pero, en Brontopodus el animal deja un espacio entre las patas derechas e izquierdas, mientras que en Parabrontopodus las huellas de ambos lados generan casi un único rastro central (Moratalla et al., 1997).

Terópodos no avianos y aves: Los restos óseos de terópodos en la Cuenca de Cameros están constituidos por fragmentos mandibulares de un representante del género Barionyx (Viera y Torres, 1995). Sus huellas son la mayor parte del registro de icnitas de Cameros. Hasta el momento se han identificado tres tipos de huellas de terópodos no avianos: el tipo Buckeburgichnus (T1) que corresponde a huellas tridáctilas producidas por un dinosaurio carnívoro de gran tamaño, el tipo Therangospodus (T2), semejantes al anterior pero más pequeñas y el tipo Filichnites, correspondiente a huellas con dedos largos y delgados (T3). Exite tambien un cuarto tipo de huella de terópodo en Cameros (Moratalla y Sanz, 1992) que ha sido atribuida a un pequeño ave (T4).

Ornitópodos: Hasta el momento, únicamente se han reconocido en Cameros restos óseos del pequeño ornitópodo Hypsilophodon (Torres y Viera, 1994). En la Cuenca de Cameros se han identificado cuatro tipos de huellas asignables a ornitópodos (Moratalla et al. 1997). El primero, denominado Iguanodonipus cuadrupedae, está representado por huellas anchas y de gran tamaño con dedos cortos y robustos. El segundo tipo ha sido denominado Brachyiguanodonipus prejanensis caracterizado por presentar dedos aún más robustos y cortos que el tipo anterior. El tercer tipo está constituido por huellas muy alargadas atribuidas a un dinosaurio camptosaurido, mientras que el cuarto son de pequeño tamaño y han sido atribuidas a un ornitópodo de tipo hipsilofodóntido.

Yacimiento de Las Hoyas (Cuenca)

El Yacimiento Paleontológico de Las Hoyas (Cretácico Inferior, Cuenca) está
situado en la Serranía de Cuenca. Sus fósiles constituyen un ejemplo único de los animales y plantas que habitaron la Península Ibérica hace 120 millones de años… cuando los dinosaurios dominaban la tierra.

Contenido floristico y faunístico

Flora
Las Hoyas permite documentar los primeros estadios de reemplazamiento de la vegetación mesozoica por los primeros grupos de plantas con flores. El yacimiento presenta muchos de los elementos típicos de otros yacimientos del Cretácico Inferior europeo, como distintas familias de briófitos (hepáticas), helechos, cycas, benetitales, ginkgoales y coníferas. Sin embargo, se encuentran también elementos diferenciales como la forma más abundantemente representada en el yacimiento es una enigmática planta (Montsechia vidali) o Gnetales compartidas únicamente por algunos yacimientos del Cretácico norteamericano. Las excepcionales condiciones de preservación del yacimiento han permitido la conservación de aparatos vegetativos muy completos de distintos grupos de carófitas, generalmente representadas en el registro fósil a partir de restos muy fragmentarios o por fructificaciones calcificadas. A la información proporcionada por los macrorestos debe añadirse, también, la procedente de los palinomorfos (polen y esporas) recogidos tanto en niveles cercanos y de edad equivalente a los de las calizas laminadas del yacimiento como en las propias calizas laminadas.

Fauna – Invertebrados:
La mayor parte de la fauna de invertebrados representada en Las Hoyas está constituida por artrópodos, fundamentalmente crustáceos e insectos, aunque también se ha reconocido la presencia de escasos miriápodos (milpiés) y probablemente de arácnidos. Determinados grupos de invertebrados clásicamente presentes en el registro fósil están, sin embargo, pobremente representado en Las Hoyas. Así, tan sólo se han recogido algunos restos de moluscos bivalvos (Unionidae) y varias formas de gasterópodos, generalmente preservadas como moldes internos de difícil identificación. En contraposición, las condiciones de preservación del yacimiento han permitido la presencia de impresiones de algunas formas de cuerpo blando y aspecto vermiforme cuya asignación no ha resultado, por el momento, posible. Hasta el momento, se han identificado en el yacimiento miembros de 4 taxones diferentes de artrópodos crustáceos (ostrácodos, decápodos, isópodos y peracáridos). Entre los insectos, se han determinado ninfas, larvas e individuos adultos de distintos ordenes: efémeras, libélulas y caballitos del diablo (odonatos), «moscas» de las piedras (plecópteros), termitas, grillos (ortópteros), ortopteroideos sin determinar aún, homópteros, heterópteros; coleópteros, dípteros; rafidiópteros, moscas escorpión (mecópteros); neurópteros e himenópteros.

Fauna – Vertebrados:
Las aguas del lago de La Hoyas estaban habitadas por una alta diversidad de peces óseos, entre los que, hasta el momento se han reconocido géneros de Celacantos, Semionotiformes, Amiiformes, Pycnodontiformes y Halecostomos macrosémiidos; Gonorynchyformes, Pholidophoriformes, además de distintas formas de teleósteos primitivos aún por identificar.
También se han reconocido representantes de tres distintos linajes de anfibios (albanerpetóntidos, anuros y salamandras), tortugas, varios lagartos y representantes de, al menos, cuatro grupos distintos de cocodrilos.

Por otra parte, aunque se han recogido restos de saurópodos y del ornitisquio Iguanodon en niveles proximos a los del yacimientos, los dinosaurios no avianos son relativamente escasos en Las Hoyas. En las calizas laminadas se han encontrado restos de terópodos no avianos: representados por algunos dientes y por la mitad anterior del ornitomimosaurio, Pelecanimimus polyodon. Este representante de Ornithomimosauria es el primero hallado en Europa, y uno de los más antiguos del registro fósil. Las Hoyas es uno de los yacimientos que ha contribuido con un mayor número de taxones al conocimiento de la evolución temprana de las aves. En este momento se conocen, al menos, tres taxones diferentes: Iberomesornis (una forma intermedia entre Archaeopteryx y el resto de las aves), Concornis (representante de las enantionites, un grupo actualmente extinto, pero ampliamente representado durante el Cretácico) y Eoalulavis (que ha preservado algunas plumas y que ha facilitado información relevante sobre la habilidades de vuelo de las primeras aves).

Yacimiento de Galve (Teruel)

Los sedimentos que contienen los huesos de dinosaurios en Galve pertenecen a un abanico fluvial, surcado por un complejo sistema de canales, desarrollado durante el Cretácico inferior (hace unos 120 millones de años). La dinofauna de Galve es la más completa de cuantas se conocen en localidades españolas. Está formada, hasta donde sabemos en la actualidad, por trece formas distintas: tres terópodos, cuatro saurópodos, cinco ornitópodos y un tireóforo basal (el género Echinodon). Los terópodos están escasamente representados, mediante vértebras y dientes aislados.

Tres de los cuatro saurópodos han sido identificados mediante dientes aislados: el género Astrodon y dos camarasaurios diferentes. El cuarto saurópodo es una forma hasta la fecha encontrada unicamente en España, Aragosaurus («lagarto de Aragón»). Este formidable saurópodo tenía un fémur de una longitud cercana a los 1,40 m. Los surcos presentes en las facetas de desgaste de sus dientes indican que se alimentaría de una materia vegetal relativamente dura. La características más notables de Aragosaurus se encuentran en su isquion, dotado de un alto proceso púbico y una expansión mazuda del proceso isquiático. Entre los ornitópodos de Galve es de destacar la presencia de dos especies diferentes de Iguanodon: I. bernissartensis e I. atherfieldensis. Estas dos especies se encuentran también de forma asociada en otras localidades europeas, como los famosos yacimientos de Bernissart en Bélgica.

Yacimiento de Peñaroya de Tastavins (Teruel)

Localidad en la que, a mediados de los años 90, se excavaron los restos del saurópodo más completo hallado hasta la fecha en España, del que se conocen algo más de un centenar de huesos. Su fémur medía 1,3 m. de longitud. Los sedimentos en los que se hallaron estos restos se generaron en un ambiente marino de escasa profundidad, hace unos 110 millones de años (Cretácico inferior)

Nuevo yacimiento de dinosaurios en Morella

El equipo de paleontólogos encabezado por José Miguel Gasulla está trabajando en un nuevo yacimiento de dinosaurios encontrado en la Masía de Romey de Morella (Castellón), donde los primeros restos hallados evidencias que puede ser «muy destacado», con piezas de grandes dimensiones.

Yacimiento de Basturs, Cuenca de Tremp, Provincia de Lleida, Cataluña, España

La localidad de Bastúrs contiene uno de los yacimientos de huevos de dinosaurios más importantes. Los sedimentos están formados por una arenisca rojiza que fue depositada en una playa hace algo más de 65 millones de años. Esta roca contiene numerosos fragmentos de cáscara y diversas puestas de hasta siete huevos. Estos eran subesféricos, con un diámetro de unos 20 cm. En total se calcula que esta localidad alberga unos 300.000 huevos, lo que sugiere que los dinosaurios acudían regularmente a este lugar para la puesta. Diversos restos de huevos de dinosaurios pueden contemplarse en el Museo Municipal de Isona (Lleida)

Yacimiento de Laño, Condado de Treviño, Burgos, Castilla y León, España

Los huesos de dinosaurios de Laño se hallan en arenas de hace unos 73 millones de años (Cretácico superior). El yacimiento es una de las más importantes fuentes de información sobre las faunas de vertebrados del Cretácico superior europeo. Los dinosaurios carnívoros están representados por un terópodo abelisaurio, los anquilosaurios por el género Struthiosaurus y los ornitópodos por Rhabdodon. No obstante el material dinosauriano más abundante pertenece a un saurópodo titanosaurio: Lirainosaurus. Esta forma se caracteriza por un esqueleto apendicular extraordinariamente grácil, dotado de un fémur elongado y esbelto, extraordinariamente singular entre los saurópodos. Este titanosaurio ha podido ser estudiado a través de material muy diverso, que incluye multitud de dientes aislados (algunos de muy pequeño tamaño, que deben corresponder a individuos juveniles), vértebras, escápula y coracoides y huesos largos.

Yacimiento de Armuña, Segovia, Castilla y León

Junto con Aveiro (Portugal), Laño (Condado de Treviño) y la Cuenca de Tremp (Lleida), el yacimiento de Armuña constituye parte del conjunto de referencia más occidental de las últimas faunas con dinosaurios europeos. Entre 1986 y 1988 la Unidad de Paleontología de la Universidad Autónoma de Madrid realizó varias campañas de excavación en las que se recogieron peces, tortugas, cocodrilos y dinosaurios.

Marco Geológico: Las facies son interpretadas como un medio de transición marino-continental: un delta con claras influencias marinas. La mayor parte de los fósiles se encuentran en capas de arenas y gravas asociadas a niveles de arcillas que son explotados industrialmente. Esta explotación está colocando estos yacimientos al borde de la desaparición.
Vertebrados fósiles: Los restos fósiles son relativamente abundantes aunque generalmente se encuentran muy fragmentados. Se han descrito escamas ganoideas, dientes y vértebras atribuidas a peces semionotiformes y teleósteos aún por determinar.

Los fragmentos de caparazón de tortuga son relativamente abundantes y han sido asignadas a la familia Dermatemydidae. Se conocen varios fragmentos de cráneos de cocodrilos, que han sido atribuidos al género Allodaposuchus. Se han identificado también tres formas de dinosaurios: grandes dinosaurios terópodos representados por dientes aislados, un ornitópodo perteneciente a una especie de gran tamaño del género Rhabdodon y saurópodos titanosaurios. Estos últimos son los dinosaurios más abundantemente representados en el yacimiento por vértebras y elementos del esqueleto externo (osteodermos).


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