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Cadillacs y Dinosaurios: Crónicas de la era Xenozoica

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  • La Tierra ha sido devastada por una III Guerra Mundial.
  • Hay pocos supervivientes que se refugian bajo tierra.
  • Mientras, en la superficie, la radiactividad provoca mutaciones en los seres que la habitan.

De esta manera tan poco original explica el autor de Xenozoic Tales (Cadillacs y Dinosaurios), Mark Shultz, la presencia de Dinosaurios en la tierra del siglo XXVI.

Dinosaurios, cadillacs, mutantes y otros bichos

Este argumento le sirve además para presentar a una serie de razas mutantes y otros bichos típicos de iconografía fantástica tradicional, a saber: arañas gigantes, humanoides con poderes telepáticos etc. En este ambiente, Jack Tenrec, un mecánico, tipo duro y solitario (nada novedoso), se dedica a reparar y conducir cadillacs mientras defiende a la naturaleza de los humanos. Resulta paradójico que el único que utiliza y repara motores sea quien defienda la ecología del planeta. También extraña el concepto de ecología, que según el protagonista implica la imposibilidad de utilizar (no explotar) el suelo para la agricultura. En ese futuro tampoco es habitual la pesca o la ganadería. No sabemos (al menos yo) de qué pueden vivir los supervivientes del siglo XXVI.

Cadillacs y Dinosaurios

Al mismo tiempo que se defienden estos valores, sorprende que alguien de tan buena voluntad como Jack Tenrec se obstine en retener el saber acumulado en los pocos libros que se conservan tras la devastación. Todo esto se adorna con una pseudo-metafísica ecologista sobre el equilibrio natural del planeta, que desencanta principalmente por la abundancia de información seria sobre el tema que el autor podía haber consultado y reflejado en su obra. El elemento femenino no supone sino la adición de un cliché más, que llega a la ciudad de Tenrec como embajadora de otra, vecina. Como no podía ser de otra manera se plantea la tensión sesuarrrl entre ambos. Más de lo mismo.

Cadillacs y Dinosaurios

Cadillacs y Dinosaurios: Exotismo y  aventura.

En cualquier caso debemos recordar que las historias estaban en principio destinadas a su publicación en prensa, por lo que su extensión debía ser, en principio, limitada. Quizá por esto los primeros números presentan un guión sencillo, donde priman la acción y los paisajes exóticos.

En los siguientes números la trama se complica, sin embargo no se alcanza un equilibrio ya que de aquí en adelante predominarán las intrigas palaciegas, los cansinos diálogos, y se diluyen el exotismo y la aventura, que deberían ser parte importantes (no de forma exclusiva) en este tipo de historias.

Lo mejor de esta serie es, sin duda alguna, el dibujo de Shultz, que mejora número a número y la agilidad que aporta a la narración. Disfrutamos con la abundancia de grandes reptiles y otras faunas, en las que el autor se recrea. En conjunto la obra resulta de escaso interés excepto para aquellos aficionados al mundo Mesozoico al que, de alguna manera, intenta trasladarse Xenozoic Tales.

Y como no podía faltar la recreativa!! para todos aquellos que desearían vivir en un bucle entre los 80s y los 90s os dejamos este vídeo!


Xenozoic Tales y Mark Schultz. Rastreando a los clásicos. 1


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