Acrocanthosaurus

Acrocanthosaurus

El Acrocanthosaurus se encuentra entre los terópodos de mayor tamaño, y se asemeja al Allosaurus, un animal de tamaño ligeramente menor, en su refinamiento como máquina de matar. La principal diferencia entre ellos es que el Acrocanthosaurus poseía una aleta baja de púas con músculo que recorría longitudinalmente su lomo.


Información: Acrocanthosaurus

  • Género / Especie: Acrocanthosaurus atokensis
  • Etimología: «Lagarto de espina dorsal alta», debido a la elevación que poseía sobre su espina dorsal
  • Localización Global: Texas Estados Unidos
  • Rango Temporal / Era: Hace entre 120 y 110 millones de años, Cretácico inferior
  • Estado de conservación: Extinto [EX]
  • Orden: Saurischia
  • Família: Carcharodontosauridae
  • Alimentación / Dieta: Carnívoro
  • Longitud aprox: 12 metros
  • Altura aprox: 5 metros
  • Peso aprox: 3 toneladas
  • Hallazgo / Yacimiento: Stovall & Langston Dakota del Sur 1940. Los restos se han hallado principalmente en los estados de Oklahoma y Texas, situados en el sur de Estados Unidos, aunque existen algunos posibles restos en el este del país, en Maryland.





Se han descubierto algunos ejemplares de gran tamaño, entre ellos uno con un cráneo de cerca de 1,3 m de longitud. La considerable longitud de su fémur apunta a que el Acrocanthosaurus posiblemente no podía correr tan rápido como otros dinosaurios de menor tamaño.

Se ha producido en Texas (Estados Unidos) el fascinante hallazgo de un rastro de huellas fosilizadas de dinosaurio que se piensa que pertenece a esta especie.

Acrocanthosaurus

Los conjuntos de impresiones fosilizadas mostrarían a un grupo de Acrocanthosaurus acechando a una manada de saurópodos, pero no se tiene total certeza de este hecho. Sus grandes bulbos olfativos indicarían que podría haber cazado utilizando su excelente olfato combinado con su buena visión.

El descubrimiento del Acrocanthosaurus

El descubrimiento de un enorme esqueleto de Acrocanthosaurus atokensis que tuvo lugar el 8 de septiembre de 1996 fue un importante acontecimiento para el Museo de Historia Natural Black Hills, situado en Hill City, en el estado estadounidense de Dakota del Sur. Fue la culminación de años de meticuloso trabajo para convertir el espécimen que había permanecido enterrado en el lecho de un antiguo río alrededor de120 millones de años en un elemento de exposición digno de su extraordinario aura.

 

 

Terry Wentz, una de las personas que participó en los trabajos, afirmó que:«Incluso aquellos que únicamente participamos en la preparación del esqueleto estábamos sobrecogidos por la sensación de poder que sentíamos en su presencia». Esto no es nada sorprendente, dado que el Acrocanthosaurus, aunque era de un tamaño algo menor al del Tyrannosaurus rex, era un pariente de éste igual de terrorífico.

El Acrocanthosaurus era demasiado valioso para ser expuesto

Dos buscadores de fósiles aficionados (Cephis Hall y Sidney Love) necesitaron tres años, entre 1983 y 1986, para sacar a la luz el enorme esqueleto de un yacimiento privado en el condado McCurtain, en el sudeste de Oklahoma. Desde este lugar el esqueleto fue trasladado al Instituto Black Hills, en Dakota del Sur, donde los huesos fueron cuidadosamente limpiados por expertos y el esqueleto fue restaurado. Se consideró demasiado valioso para correr el riesgo de exhibirlo públicamente, por lo que se elaboró una réplica en yeso.

Características de Acrocanthosaurus

La investigación en profundidad de un brazo fosilizado completo revela que este miembro no disponía de movimiento libre ni de una amplia variedad de movimientos. Por ejemplo, no podía alcanzar con él su propio cuello. Este hecho apuntaría hacia la posibilidad de que, cuando este dinosaurio cazase, efectuara el ataque con su boca, utilizando sus garras para agarrar y despedazar a la víctima ya herida que se debatía en sus mandíbulas.

Su cráneo era estrecho

Su estrecho y alargado cráneo presentaba una abertura con el objeto de reducir su peso. Dicha abertura abarcaba más de la cuarta parte de su longitud, y se situaba en la zona anterior de las cuencas oculares.

Tenía una larga Cola

Su cola, larga y pesada, mantenía el centro de gravedad del animal por encima de las caderas, lo que le aportaba estabilidad.

Dientes curvos y afilados

Su enorme mandíbula estaba equipada con 68 dientes serrados, curvos y afilados, perfectamente adaptados para la labor de arrancar carne.

Púas desde el cuello hasta la cola

El Acrocanthosaurus poseía un conjunto de protuberancias vertebrales alargadas en forma de diente que iban desde el cuello hasta la cola. Algunas de las que se encontraban situadas sobre su lomo alcanzan los 43 cm de altura, y su altura disminuye a medida que nos acercamos hacia la cola.

Cresta o vela

Parece ser que se encontraban unidas a fuertes músculos, conformando una gruesa cresta carnosa a lo largo de su cuerpo, parecida a una aleta. Podría haber poseído una coloración brillante y haber sido utilizada para efectuar señales, almacenar grasa o controlar la temperatura corporal. Sus dimensiones son bastante menores que las de la vela de piel del Spinosaurus, otro terópodo de gran tamaño.

 


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