Acrocanthosaurus

Acrocanthosaurus

El Acrocanthosaurus (el lagarto de espina dorsal alta) Se encuentra entre los terópodos de mayor tamaño, y se asemeja al Allosaurus, un animal de tamaño ligeramente menor, en su refinamiento como máquina de matar. La principal diferencia entre ellos es que el Acrocanthosaurus poseía una aleta de púas con músculo que recorría longitudinalmente su lomo.

 

Taxonomía: Acrocanthosaurus | Lagarto de espinas altas de Atoka

  • Orden: Saurischia
  • Família: Carcharodontosauridae
  • Género / Especies: Acrocanthosaurus atokensis
  • Rango Temporal / Era: Hace entre 120 y 110 millones de años, Cretácico inferior
  • Estado de conservación: Extinto [EX]
  • Localización Global: Texas Estados Unidos
  • Alimentación / Dieta: Carnívoro
  • Longitud aprox: 7 metros
  • Altura: 1.8 metros
  • Peso aprox: 3 toneladas
  • Hallazgo: Stovall & Langston Dakota del Sur 1940

 

Cazaban a otros en manada y acechaban Saurópodos de gran tamaño

Se han descubierto algunos ejemplares de gran tamaño, entre ellos uno con un cráneo de cerca de 1,3 metros de longitud. La considerable longitud de su fémur apunta a que el Acrocanthosaurus posiblemente no podía correr tan rápido como otros dinosaurios de menor tamaño. Ademas se ha producido en Texas Estados Unidos el fascinante hallazgo de un rastro de huellas fosilizadas que pertenecen a esta especie de dinosaurio.

Acrocanthosaurus

Los conjuntos de impresiones fosilizadas mostraban a un grupo de Acrocanthosaurus cazando a una manada de saurópodos, pero no se tiene certeza al 100% de este hecho. Sus grandes bulbos olfativos indican que podría haber cazado utilizando su excelente olfato combinado con su buena visión.

Su enorme mandíbula estaba equipada con 68 dientes serrados, y afilados», adaptados para desgarrar carne.

Los brazos del Acrocanthosaurus no tenían mucha utilidad

La investigación en profundidad de un brazo fosilizado completo revela que este miembro no disponía de movimiento libre ni de una amplia variedad de movimientos. Por ejemplo, no podía alcanzar con él su propio cuello. Este hecho apuntaría hacia la posibilidad de que, cuando este dinosaurio cazase, efectuara el ataque con su boca, utilizando sus garras para agarrar y despedazar a la víctima ya herida que se debatía en sus mandíbulas.

Tenia púas desde el cuello hasta la cola

El Acrocanthosaurus poseía un conjunto de protuberancias vertebrales alargadas en forma de diente que iban desde el cuello hasta la cola. Algunas de bs que se encontraban situadas sobre su lomo alcanzan los 43cm de altura, y su altura disminuye a medida que nos acercamos hacia la cola. Parece ser que se encontraban unidas a fuertes músculos, conformando una cresta carnosa a lo largo de su cuerpo, parecida a una aleta. Podría haber poseído una coloración brillante que pudo haber sido utilizada para efectuar señales, almacenar grasa o controlar la temperatura corporal.

Su vela era mas pequeña que la vela de piel del Spinosaurus, otro terópodo de gran tamaño. Su cola, larga y pesada, mantenía el centro de gravedad del animal por encima de las caderas, lo que le aportaba estabilidad.

Localización y el Gran descubrimiento de sus restos

Los restos se han hallado principalmente en los estados de Oklahoma y Texas, situados en el sur de Estados Unidos, aunque existen algunos posibles restos en el este del país.

El descubrimiento de un enorme esqueleto de Acrocanthosaurus Atokensis que tuvo lugar el 8 de septiembre de 1996 fue un importante acontecimiento para el Museo de Historia Natural de Black Hills, situado en Hill City, en el estado estadounidense de Dakota del Sur. Fue la culminación de años de trabajo para convertir el espécimen que había permanecido enterrado en el lecho de un antiguo río alrededor de 120 millones de años en un elemento de exposición digno de su extraordinario aura.

Terry Wentz, una de las personas que participó en los trabajos, afirmó que: «Incluso aquellos que únicamente participamos en la preparación del esqueleto estábamos sobrecogidos por la sensación de poder que sentíamos en su presencia. Esto no es nada sorprendente, dado que el Acrocanthosaurus, aunque era de un tamaño algo menor al del T-REX, era un pariente de éste igual de terrorífico.

El Acrocanthosaurus era demasiado valioso para ser expuesto

Dos buscadores de fósiles aficionados (Cephis Hall y Sidney Lave) necesitaron tres años, entre 1983 y 1986, para sacar a la luz el enorme esqueleto de un yacimiento privado en el condado de McCurtain, en el sudeste de Oklahorna. Desde este lugar el esqueleto fue trasladado al Instituto Black Hills, en Dakota del Sur, donde los huesos fueron cuidadosamente limpiados por expertos, y el esqueleto restaurado. Se consideró demasiado valioso para correr el riesgo de exhibirlo públicamente, por lo que se elaboró una réplica en yeso.


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